Panes integrales con semillas de calabaza


Las semillas de calabaza o de zapallo cuentan con muchas propiedades entre ellas la de aliviar el reuma y la artritis, al contar con ácido salicílico que actúa como desinflamatorio y calmante, comiéndolas a diario.

Cantidad: 36 panes chicos

INGREDIENTES
Espumado
1 y 1/2cucharada de levadura seca (15gramos) o 50gramos de levadura fresca
1 cucharada de azúcar
2 cucharadas de harina
½ taza de agua (125cc.)


Masa
3/4kg de harina 000 (de no contar con esta harina igual se puede preparar con la que se tenga)
175gramos de harina de maíz
125gramos de salvado de trigo
1 huevo
1 taza de aceite (250cc.)
1 cucharada de sal
125gramos de semillas de calabaza tostadas
2 tazas de agua caliente (500cc.)

PREPARACION
Las semillas de calabaza se pueden comprar o bien se pueden juntar de la calabaza misma y tostarlas. En este caso las preparamos nosotros mismos.
Procedimiento. Lavamos bien las semillas para retirarles la pulpa de calabaza que queda adherida a las semillas. Utilizamos un colador y bajo el chorro de la canilla las vamos limpiando. Las escurrimos bien y las dejamos que se oreen sobre un paño hasta que estén secas. Luego las colocamos en una placa de horno y las dejamos tostar en un horno bien bajo y con la puerta algo abierta hasta que estén bien tostadas y tomen un ligero tono marrón. Hay que tener paciencia porque lleva varias horas este proceso.

Preparación de la levadura. Espumado. Poner en un recipiente o tazón la levadura seca, el azúcar, la harina y el agua.
Mezclar y tapar el recipiente. Dejarlo en un lugar cálido aproximadamente 10 minutos o hasta que se note que ha levado formándose una preparación espumosa.

Masa. Poner en un recipiente grande, la harina 000, la harina de maíz, el salvado de trigo y la sal. Mezclar bien las tres harinas.
Hacer un hueco en el centro y agregarle el aceite, el huevo, las semillas tostadas (dejando algunas para decorar los panes) y algo del agua. Mezclar estos ingredientes e ir añadiéndole de a poco el resto de agua caliente mientras revuelve con una pala de madera hasta que se integre todo.

Añadir la levadura espumada y continuar revolviendo hasta formar groseramente una masa que se desprenda del recipiente.
Volcar la preparación sobre la mesa de trabajo previamente espolvoreada con harina.

En este momento, la masa no tiene una forma pareja y además su textura es pegajosa.
Se comienza con el amasado que consiste en trabajar la masa con las manos en forma enérgica hasta lograr una textura suave, elástica y que no se pegue.
Utilizando siempre un poco de harina para evitar que se nos pegue.

Se trabaja con poca cantidad de harina cada vez que sea necesario, para evitar que la masa absorba de entrada mucha harina quedando luego su textura dura.

Se apoya una mano sobre el borde inferior de la masa y con la otra vamos extendiéndola en forma suave.
Luego la plegamos nuevamente trayendo la parte alejada hacia nosotros.
Estos pasos se repiten varias veces y se alternan con algunos golpes que se le da a la masa, tomándola entre las manos se levanta y se tira con fuerza contra la mesa dos o tres veces seguidas y se repiten nuevamente todos los movimientos. Rápidamente se notan los resultados, llevando solo unos 10 minutos este proceso.
La masa queda elástica, suave y no se pega ni en las manos ni en la mesada.

Descanso y levado de la masa.
Se forma un bollo alisándolo bien con las manos.
Se coloca en un recipiente espolvoreado con harina, donde la masa esté holgada y pueda levar cómodamente.
Se tapa con un nailon (plástico, poliuretano) y luego con un paño. Y se deja descansar hasta que leve el doble de su volumen.

Armado de los panes.
Una vez levada la masa volcarla sobre la mesada y desgasificarla dándole unos movimientos de amasado.

Se divide la masa en la cantidad de panes que queremos.
Tomamos cada porción de masa y la bollamos poniéndola entre el hueco de la mano y la mesada.
Hacemos girar la masa hasta que se forme una bola pareja.
Terminamos dándole esta forma o forma alargada.

Vamos acomodando los panes en la placa, en forma encadenada.
Se pincelan con huevo batido y se les esparce unas semillas de calabaza.
Se deja en reposo cubiertos con un paño hasta que leven en un lugar templado.

Mientras, se precalienta el horno a 200º (debe estar bien caliente) y una vez prontos los panes se ubican en la parte superior del horno (si el horno no tiene calor de arriba) de lo contrario se ubican en el medio.

Se dejan cocinar hasta que estén dorados y se noten cocidos.
Dependiendo de cada horno pueden cocinarse en 15 o 20 minutos aproximadamente.