Galletas con mezcla de harinas, semillas quinoa y sésamo

Con esta masa se puede realizar tanto galletas como panes chicos.
Es especial para quienes gustan disfrutar de galletas o panes crocantes ya que es una masa que no queda con mucha miga y esponjosa como los panes comunes, más bien ofrece resistencia al masticarla. Esto pasa por la cantidad de ingredientes que no contienen gluten pero sí muchísima fibra.

galletas de quinoa
Galletas de quinoa y sésamo

Cantidad: 1kg aproximadamente

INGREDIENTES
1 taza de harina integral superfina (115 gramos)
1 taza de harina de maíz (140 gramos)
1 taza de avena arrollada (80 gramos)
2 tazas de salvado (90 gramos)
1 taza de centeno (115 gramos)
3 tazas de harina de trigo (360 gramos)
2 cucharaditas de polvo de hornear (polvo químico, leudante)
1 cucharada de azúcar
½ cucharada de sal
1 cucharada de tomillo
½ taza de semillas de sésamo (ajonjolí) (70 gramos)
½ taza de semillas de quinoa (70 gramos)
1 cucharadita de aceite de oliva ( u otro)
¾ taza de aceite
1 y ½ taza de agua tibia
1 huevo

PREPARACION
Poner en un recipiente grande la harina integral, la harina de maíz, la avena, el salvado, el centeno, la harina de trigo, el polvo de hornear, el azúcar, la sal y el tomillo. Revolver suavemente hasta que esté bien mezclados todos los ingredientes.

Poner la quinoa en un colador y lavarla bajo el chorro de la canilla hasta que el agua no salga más lechosa sino incolora como lo es el agua. Escurrirlas y ponerlas sobre un repasador.

Aparte, poner en una sartén antiadherente el aceite de oliva y las semillas de sésamo y quinoa juntas. Llevarlas a fuego suave e ir mezclando continuamente hasta tostarlas un poco.
Retirarlas e integrarlas a los ingredientes secos mezclándolas bien.

Mezclar una taza de agua tibia con el huevo y el aceite y verterlo sobre la masa revolviendo hasta que lo húmedo se integre con lo seco.
Incorporar de a poco el resto del agua hasta que la masa quede con la textura necesaria como para estirarla.
Dejarla descansar media hora y luego dividirla en porciones y estirarla bien finita con el palote.
Cortarlas con un cortante circular del tamaño que más nos agrade y acomodarlas en placas limpias.
Llevarlas a cocinar en un horno precalentado a 200º y colocarlas en la parte alta del horno para que reciban más calor de arriba que de abajo.
Ir rotándolas para que se cocinen parejas. Dejarlas hasta que estén ligeramente doradas (aproximadamente 15 minutos). El tiempo es relativo ya que depende de cada horno.

Quedan bien crocantes y se pueden guardar en latas o envases herméticos durante muchos días.

Otra opción es dividir una parte de la masa en pequeñas porciones y formar bollitos. Luego cocinarlos en la parte media del horno hasta que estén cocidos y ligeramente dorados. De esta forma se obtienen dos productos con la misma masa (galletas y panes chicos).
La textura de estos panes, como dijimos anteriormente, no es de una masa esponjosa, su miga es apretada y presenta cierta resistencia al masticarla propia de la crocantez que resulta del producto elaborado.