Panes caseros integrales de boniato (camote) y manzana


Cantidad: 3 docenas de acuerdo al tamaño

INGREDIENTES
200gramos de salvado de trigo
Agua caliente cantidad necesaria
200gramos de semillas de lino doradas (o a gusto)
1 cucharada de sal
2 cucharadas de azúcar
70gramos de levadura fresca o 2 y ½ cucharadas de levadura seca
300gramos de puré de boniato (camote, batata dulce)
2 manzanas ralladas
1kg de harina 000 o la que puedas conseguir
1taza de aceite (250cc)

PREPARACION
Puré de boniato. Lavar y cepillar bien un boniato grande.
Pincharlo en varios lados y cocinarlo en el microondas con cáscara durante 4 minutos de cada lado. Recordar que el tiempo varía de acuerdo a cada microondas.
Pelarlo y pisarlo hasta hacer un puré.
Reservar.


Poner en un recipiente el salvado y las semillas de lino (o cualquier otra semilla a gusto).
Agregarle agua caliente en cantidad suficiente como para hidratar el salvado sin que sea excesiva.

Al ingerir las semillas previamente puestas en remojo evita que provoquen inflamación en nuestro organismo.

Dejar descansar 10 minutos aproximadamente.

Agregarle la sal, el azúcar, el puré de boniato y las manzanas ralladas.
Mezclar bien hasta integrar todos los ingredientes.

Disolver la levadura en ½ taza de agua tibia con 1 cucharada de azúcar y 2 cucharadas de harina.
Mezclar todo y verter sobre la preparación anterior.

Ir revolviendo hasta que la levadura este integrada.
Agregar en dos o tres veces la harina.

Ir mezclando hasta que la harina haya sido incorporada al resto de los ingredientes.
Se debe formar una masa blanda y pegajosa.
Si es necesario agregarle más agua templada, de a poca cantidad cada vez.

Se vuelca sobre la mesa de trabajo y se amasa con ayuda de un poco de harina.
El amasado se realiza en forma continua hasta que cambie su textura y se transforma en elástica, lisa y nada pegajosa.
Se forma un bollo y se coloca en un recipiente.

Se tapa con papel film o con un paño y se deja en un lugar cálido para que leve tranquila hasta duplicar su tamaño.

Una vez levada se vuelca sobre la mesa y se amasa un poco para desgasificarla.
El amasado permite retirarle todo el aire que acumuló durante el levado.

Se divide la masa en tantas partes como panes se quieran hacer.
Se toma una porción de la masa y se bolla en forma circular entre la palma de la mano y la mesa, haciendo girar la masa hasta que quede una bola bien lisa.

Se van acomodando en una placa de horno en forma encadenada.
Se cubren con un paño y se dejan levar.

Se cocinan en un horno bien caliente 200 o 220º en la parte alta del horno durante 15 minutos (el tiempo depende de cada horno).

Para congelarlos se guardan en bolsas de freezer de alta densidad una vez que estén tibios.
Durante 3 meses permanecerán como recién hechos una vez descongelados